Los nudos energéticos en nuestro cuerpo están alimentados por una creencia e idea errónea, inculcada en nuestra infancia, que nos hace creer que somos carentes y no merecedores del amor, de ser suficientes o capaces.
Para erradicar este malentendido, causa de sufrimiento, debemos reeducar nuestro diálogo interno con mensajes de amor y valor propio, reconociendo que somos valiosos simplemente por el hecho de ser nosotros mismos, es decir, la vida misma.